RESISTIR, PERSISTIR, NUNCA DESISTIR

El informe del Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación:

La Masacre

La Masacre de Trujillo es una secuencia de desapariciones forzadas, torturas, homicidios selectivos, detenciones arbitrarias y masacres, de carácter generalizado y sistemático, ocurridas en los municipios de Trujillo, Riofrío y Bolívar entre 1986 y 1994, con un total de 342 víctimas, perpetradas por una alianza regional y temporal entre las estructuras criminales de los narcotraficantes Diego Montoya, Henry Loaiza, y las fuerzas de seguridad del Estado como la Policía y el Ejército, cuyo principal designio criminal fue contrainsurgente.

CNRR, Grupo de Trabajo de Memoria Histórica, Trujillo una tragedia que no cesa. Editorial Planeta. Bogotá D.C. 2008. p.37-38.

El municipio de Trujillo, en el norte del departamento del Valle, ha sido escenario de esa violencia múltiple y continuada, y también de nuestra amnesia.

No sólo sus vecinos del orden regional desconocen o han olvidado lo sucedido, sino que más aún, respecto a esos eventos existe lo que pudiéramos llamar una desmemoria nacional, como en efecto lo han resentido las víctimas. Volver la mirada a Trujillo es entonces un primer ejercicio en la misión de convocar la solidaridad ciudadana y mostrarle al país que los hechos de Trujillo pertenecen al pasado nacional. Trujillo es, en más de un sentido, Colombia.

Es preciso interpelar por tanto no sólo al Estado, sino también a toda la sociedad por los silencios y los olvidos que prosperaron en torno a la masacre; por haberse negado a aceptar lo que parecía inenarrable, inaceptable o imposible, pero que en verdad era muy real. 

El Silencio

Muchas personas conocen que algo sucedió en Trujillo. En los titulares de las noticias se repite con alguna frecuencia que hubo una masacre. Y es que este caso, como pocos, es un caso conocido de la violencia en el país. Se trata de una masacre extendida desde 1986 hasta 1994, con más de 342 víctimas a manos del narcotráfico, paramilitares y fuerzas armadas del Estado. 

Pero, ¿se sabe que hay una organización de víctimas constituida desde 1995?... la asociación de familiares de víctimas de Trujillo (AFAVIT), que avanza el largo camino hacia la verdad, justicia y reparación. 

La masacre es una de las formas en las que se expresan la degradación de la guerra y el desprecio de los 'guerreros' por la población civil. 

La violencia rompe los lazos sociales y doblega psicológicamente a las víctimas. En efecto, en Trujillo los homicidios, torturas y desapariciones forzadas produjeron el desplazamiento y desarraigo de pobladores de muchas veredas; la destrucción e incluso liquidación de núcleos familiares; la desarticulación de las organizaciones campesinas, y otras formas de acción colectiva; y hasta la muerte por diversas causas indirectas (incluso por causas emocionales, la 'pena moral') de numerosos sobrevivientes y sus familias. 

En el plano sociopolítico, la masacre cumplió los múltiples objetivos de los perpetradores: bloqueo a la estrategia insurgente en la zona, neutralización de la potencial acción colectiva de los campesinos e instauración de un verdadero contrapoder que continúa vivo aún hoy día.

TRUJILLO - una tragedia que no cesa - Miembros del equipo de Memoria Histórica. Editorial Planeta. 2008

La Memoria

"Todo pueblo tiene derecho a recordar sus sufrimientos.

La historia de sus sufrimientos pertenece a su inalienable patrimonio cultural, que nadie tiene derecho a desconocer ni a reprimir. 

Los memoriales del sufrimiento, erigidos en monumentos, esculturas, escritos y poemas, pinturas, etc... tienen la función irremplazable de vehicular la reconciliación

de un pueblo con su pasado, con su presente y con su futuro,

estigmatizando lo que destruye"

Javier Giraldo

El proceso ha sido lento pero progresivo y en él han participado muchas personas, desde artistas de diferentes facetas como escultores, pintores y artesanos, también arquitectos, escritores, muralistas, poetas, religiosas y la gente de nuestro pueblo. Que de una y otra forma han aportado lo que está dentro de su capacidad, para que la Memoria esté presente, sea viva y actuante, para que la Memoria camine abriendo nuevos caminos... Sin el aporte de tantas personas con conciencia y compromiso en la defensa de los derechos humanos, hubiese sido imposible lograr lo que se está haciendo en torno a la reconstrucción de la Memoria. No dejar que el miedo, la indiferencia y la impunidad consuman nuestra sociedad.

Los primeros acompañantes de AFAVIT, salían a recoger información sobre la masacre de nuestros familiares:
..." contábamos lo sucedido, se hacían reuniones con ellos y nos enseñaban a dibujar, también las danzas, y así elaborar duelos"...

Gracias a la Memoria, se da en los hombres lo que se llama experiencia...

Es realmente desesperante poseer una memoria que comienza demasiado pronto y que perdura por mucho tiempo...

"Hay cosas que me gustaría olvidar, por ejemplo, los cientos de rostros de viudas e hijos huérfanos, los hogares destruidos y lo que más repugna, ver la cara de cientos de niños y niñas llorando, porque les arrebataron a su padre, mientras él la cargaba."

El proceso de reconstrucción de la Memoria se convierte en un largo camino con sus facetas...

Aparecen los acompañantes en el proceso de resistencia a la barbarie: religiosas, sacerdotes, laicos defensores de derechos humanos, los cuales se apersonan e inician un trabajo tenaz y perseverante reviviendo en todos nosotros el deber de dignificar la memoria de nuestros mártires. Con sus doctrinas, sus enseñanzas, sus sentimientos, han logrado nuestra credibilidad, valor a recuperar en un mundo donde la maldad, el odio y el crimen son el pan de cada día, especialmente en nuestra comarca que ha sido escenario de uno de los episodios más sangrientos de la historia de Colombia.

Estas personas interesadas y comprometidas, colaboraron para reconstruir lo que parecía destruido totalmente. Comenzando por erradicar el miedo que poco a poco ha ido desapareciendo. La lucha es grande.Pero lo es también la gente de Trujillo, que poco a poco va enfrentando sus dificultades para salir adelante. 

De esta forma empezaron los trabajos en el Parque Monumento: la Media Torta que desapareció por falta de recursos, los Osarios, la Ermita, el Mausoleo, el muro La Sombra del Amor, el salón "Memorias y Palabras de dignidad" donde se hacen las reuniones, el Oratorio al Padre Tiberio, y en la actualidad, la construcción de la Galería de la Memoria y un gran Auditorio.

Lo único terminado desde el inicio, es la obra de la naturaleza, en la cual dos árboles de guamo se abrazan, convirtiéndose en el primer monumento: El abrazo solidario y de fraternidad entre los pueblos.

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